¿Por qué nos gusta el cine?
A todos nos gusta el cine. En mayor o menor medida esta afirmación parece irrefutable, si es así, ¿por qué nos gusta el cine? Porque nos gustan los actores, los directores y disfrutar con las historias de todo tipo que nos cuentan. Pero hay más, mucho más. Aquí apuntamos algunas de las poderosas razones de este buen gusto.
Una primera respuesta: Porque entretiene y evade de la realidad de nuestra vida.
El cine cuenta historias espectaculares, cotidianas, románticas, terroríficas, sociales, épicas, religiosas, intrigantes, dramáticas, humorísticas. Para ello utiliza y se ayuda de los géneros cinematográficos, ya sea sometiendo la narración a uno de ellos o la fusión de varios.
El espectador cinematográfico suele preferir unos géneros o un tipo de historia. Una variable relevante, entre otras muchas, que influye en esa decisión es la experiencia vital que disfruta o sufre en ese momento. Dicha experiencia determina la necesidad de percibir sensaciones o emociones catárticas, heroicas, condescendientes, estimulantes, reflexivas, relajantes. En consecuencia, el espectador cinematográfica se entretiene con una amplia oferta de historias que le ayuda a evadirse o a entender e interpretar su realidad.
Una segunda respuesta: porque fascina ver las interpretaciones de actores o actrices, la capacidad de narrar de algunos directores, la belleza de su fotografía, el guión perfectamente construido, los efectos digitales, el vestuario, la ambientación...
Son muchos los recursos técnicos que abarca cualquier propuesta cinematográfica. Los espectadores pueden identificarse, admirar, reflexionar, aprender, recomendar, rechazar o imitar sus aspectos técnicos. Por lo tanto, todo lo que proporciona el cine, puede generar en el individuo interacción social, inspiración creadora y creativa, identificación e imitación de modelos de conducta. Todo ello produce en el ser humano goce y placer e indudablemente gusta mucho.
Una tercera respuesta: el cine es un espacio de experiencia subjetiva, es decir, un lugar de encuentro con la subjetividad de cada individuo.
El cine es la llave de nuestro inconsciente. Descubre y conecta lo oculto de cada uno, las ilusiones y los deseos. Y, no es cierto que vivimos de nuestros deseos más que de nuestras obras. ¿No les resulta apasionante?
Vivamos con el cine.
